Recurrimos al Departamento de Cultura: el conjunto de edificio y patio deben ser protegidos

Hemos recibido la respuesta negativa del Departamento Cultura del Gobierno Vasco a la solicitud que presentamos para que protegiera el edificio y patio de la escuela BAM.

Como no estamos de acuerdo con tal conclusión, ni con los argumentos en que se basa, hemos presentado un recurso en su contra. Aportamos nuevos datos, consideraciones y razones. Tenemos la esperanza de que provoquen un cambio en su decisión de no observar méritos y valores suficientes para otorgar protección a este singular y simbólico lugar urbano que encierra un sólido relato, pasado, presente y futuro, que tan solo precisa de su pertinente y ajustada redacción.

“Había, además, muchísimas razones de peso para afirmar que cualquier versión narrativa de una historia real era siempre una forma de ficción. Desde el momento en que se ordenaba el mundo con palabras, se modificaba la naturaleza del mundo…
(…)
…la verdad no se alcanza nunca, le dije, y, además, parece que no sepas que, cuando se escribe algo que sucedió de verdad, las palabras mismas empiezan a sugerir conexiones que parecían ausentes de los hechos que describían… Es más, le dije, la trama luego toma el mando y empieza a determinar qué queda dentro y qué queda fuera, impone su propia lógica y guía…”

Enrique Vila Matas. Esta bruma insensata, 2019

Respondemos punto por punto

Tras exponer el punto de vista de los servicios técnicos de la Dirección de Patrimonio Cultural, nos comunica que “tanto desde el punto de vista del patrimonio material como inmaterial, concluimos que no se trata de un bien de interés sobresaliente ni relevante del patrimonio cultural, en tanto que no reúne valores suficientes que le hagan merecedor de su inclusión en el Registro de la Comunidad Autónoma del País Vasco del Patrimonio Cultural Vasco, ni como bien de Protección Especial ni de Protección Media”.

Resumimos a continuación el contenido de nuestro recurso:

No cuenta “con valores suficientes para ser protegido”

Sobre la circunstancia de que en los registros y estudios encargados por el GV “no consta este inmueble entre los bienes con valores suficientes para ser protegido”.

Los estudios y registros se realizan en momentos de tiempo concretos y en base a los datos e informaciones que en esos momentos se tienen a mano y, lógicamente, no se realizan con los datos que no se tienen por ser aún desconocidos, pero que pueden ser descubiertos en momentos posteriores. Este es el caso de las Carmelitas de Barraincúa, cuyo edificio no se sabía de forma fehaciente y documental hasta ahora que hubiera sido bombardeado el 25 de septiembre de 1936, lo cual añade un valor al inmueble y solar que registradores y estudiosos no pudieron considerar en su evaluación.

En numerosas ocasiones, la revelación de nuevos datos y apreciaciones sobre un inmueble que hasta cierto momento no fue tenido en demasiado estima se produce cuando dicho inmueble se encuentra en riesgo de desaparición. En ese momento, al alertarse la inminencia de su demolición, es cuando se realiza el esfuerzo investigador e intelectual de saber qué significa exactamente la pieza de arquitectura en cuestión, cuál fue su pasado y, más allá de su presencia física, cuál el valor inmaterial  de carácter espiritual y simbólico que encierra. Por tanto, es muy lógico que esta pieza arquitectónica y urbanística no haya sido tenida en cuenta al carecer de obvios y atractivos valores formales, motivo por el que no aparece registrado en ningún inventario ni catálogo de edificaciones dignas de ser preservadas. 

Sin embargo, la inminencia de su desaparición ha estimulado una mirada nueva sobre sobre él, al tiempo que nos plantea una revisión del concepto de Bien Cultural aplicado al patrimonio edificado que vaya más allá de su antigüedad, su estilo o su autoría, al incluir los valores de lo social, lo urbanístico y el potencial alegórico, es decir valores de patrimonio inmaterial, independientemente de que tenga siglos, singulares formas o un diseño de firma prestigiosa.

Cronología de intervenciones correcta

Sobre el hecho de que aquel estudio-análisis se indica que  “no fue aislado, sino que tuvo como objetivo el identificar entre los edificios eclécticos del ensanche de Bilbao, aquellos que presentaban valores culturales, en base a lo que se establecieron diferentes niveles de protección”. Los valores que deben verse en este edificio y solar no son sólo los de una arquitectura ecléctica, sino, en todo caso y referido a lo estilístico-formal, los de una pieza de arquitectura tardo-racionalista; pero, sobre todo, deben valorarse los componentes inmateriales y simbólicos, de un lado, y los de la continuidad temporal, botánica y urbanística, de otro.

Como la propia resolución del Gobierno Vasco indica, “se trata de un solar de larga historia”, reconociéndose en esta frase la singularidad del lugar, para adentrarse a continuación en un relato que contiene algunos errores cronológicos, pues la secuencia edificatoria es la siguiente:

1905-07. Proyecto y construcción de José Mª Basterra con imposibilidad de desarrollar por completo su proyecto debido a la presencia del caserío Aristi en la zona delantera, ulterior patio de recreo (véase fotografía de la figura 1).
1936. Destrucción parcial del inmueble por bombardeo.
1938-41. Reconstrucción a cargo de Emiliano Amann (véase cartas de las figuras 2a y 2b).
1945-47. Ampliación en cuerpos laterales y tejavana intermediaa cargo de Damián Lizaur.
1958. Levantamientos de una planta sobre los cuerpos laterales por José Félix Iñiguez de Onzoño.
1968-69. Levantamiento de una planta sobre el cuerpo principal, incluidos los cuerpos laterales, a cargo de los hermanos Pedro y Javier Ispizua.
1975. Intento de construcción de un pabellón a lo largo del costado a la calle Lersundi por los hermanos Ispizua.
1979. Unificación estilística de todas las fachadas a cargo de los hermanos Ispizua.
1982. Levantamiento de nueva planta a cargo de los hermanos Ispizua.

Figura 1: 1905. Planta y alzado del proyecto no construido de José Mª Basterra.
Caserío Aristi, anterior a la configuración de la trama del Ensanche, sobrevivió a la delineación de las calles circundantes y al primer proyecto del colegio de Carmelitas, siendo el causante de que tal proyecto no se consumara y, por tanto, del estado del solar tal como ha llegado hasta la actualidad.
Figura 2a: 1938. Carta de Emiliano Amann dirigida a Ayuntamiento de Bilbao en la que menciona la destrucción parcial del colegio a causa del bombardeo del 15 (sic, en realidad, 25) de septiembre de 1936 (Archivo del Ayto. de Bilbao).
Figura 2b: 1941. Carta de Emiliano Amann mediante la que informa al Ayuntamiento que, casi tres años después, las obras de “reconstrucción” están terminadas (Archivo Ayto. de Bilbao).

Valores arquitectónicos no destacables

La resolución indica que “no consideraron que este colegio destacase por sus valores arquitectónicos e históricos”: ¿tuvieron en cuenta el hecho de haber sido objeto de bombardeo en 1936? Creemos que no, de manera que les faltó una información muy relevante.

Extremadamente intervenido

También se dice en su justificación que “estamos ante un edificio extremadamente intervenido, en el que no se identifica su imagen original como centro de enseñanza, como sí la mantiene sin embargo la vecina escuela de la calle Lersundi”: 

  • ¿desde cuando las intervenciones continuadas en un mismo edificio a lo largo del tiempo son un demérito para considerar carente de valor el resultado que llega hasta nosotros? Tómese, como ejemplo de lo contrario, el Museo de Bellas Artes de Bilbao, cuyas varias modificaciones y ampliaciones han ocurrido -y aún prosiguen- en un plazo de tiempo más corto aún, por mencionar los numerosos casos de iglesias, palacios, instituciones bancarias…
  • ¿en qué demerita el que esas intervenciones se hayan producido “todas ellas muy próximas en el tiempo”, tratándose de un edificio que tiene poco más de un siglo de existencia? Es obvio que no puede haber recibido la aportación de “fases históricas”, pues 115 años no dan para ello. 
  • ¿en qué demerita que la imagen original del edificio no se identifique? A la vista de lo que sabemos (véase, de nuevo, fotografía en la figura 1) el estado actual es más interesante que el original del que partió en 1905-07, pareciendo que a los servicios técnicos del Gobierno Vasco les importa que el inmueble ofrezca valores ornamentales y decorativos similares a los de la escuela cercana que menciona, frente a la rotundidad funcionalista del colegio de las Carmelitas de Barraincúa. Consideramos que la condición de “protegible” no debiera fundarse exclusivamente en bonitas ornamentaciones visibles en el paisaje callejero, sino por historias arquitectónicas singulares, como es la del caso que nos ocupa. 
  • Por cierto, que la escuela Cervantes, tomada como ejemplo, es un edificio de 1907 (del aquitecto Gregorio de Ibarreche) que fue profundamente intervenido apenas dos décadas después por Pedro Ispizua (padre de los hermanos Pedro y Javier), de modo que tampoco en él se identifica “su imagen original”, ¿es ello acaso un demérito? Parece que no, al haber merecido quedar protegida por el Ayuntamiento de Bilbao.No es posible estar de acuerdo con la idea de que estamos ante un “edificio sin especial identidad”, ¿a qué se refieren los servicios técnicos con “identidad”? Compárese el edificio con cualquiera de los que le rodean en una amplísima área del Ensanche y señálese alguno que sea similar a él; si algo posee el colegio de las Carmelitas en su configuración actual es, precisamente, identidad formal e identidad histórica, al ser uno de los pocos centros docentes en activo que se conservan en esta zona bilbaína. Y, naturalmente, el patio de recreo ante él, libre de edificación, como condición histórica sine qua non, subraya y amplifica su singular identidad, ya no sólo arquitectónica, sino incluso espacio-urbanística.

La historia «no ha jugado a su favor«

Sobre que “la historia que tiene el solar, en este caso no ha jugado a favor de la preservación de los valores de la edificación, (pues) la huella que nos ha llegado” no “merece ser preservada” es necesario hacer unas cuantas puntualizaciones:

  • Se tiene la impresión de que los servicios técnicos del Gobierno Vasco valoran el hecho de que los edificios se mantengan inalterados conforme a su origen y que manifiesten cualidades suntuarias o decorativas obvias a los no expertos en arquitectura, despreciando la evolución constructiva de edificios que, por haber estado rebosantes de vida, se han ido acomodando a las circunstancias (¿no es esto singular y socialmente apreciable?) y no valorando en su justa medida las piezas de arquitectura eficaces pero carentes de la voluntad por llamar la atención sobre sí mismas a base de un repertorio estilístico fácil de asombrar o gustar; parece que se entiende la arquitectura sólo como forma construida y no como forma social, ¿cuántos edificios en el Ensanche se conservan con el tipo de vida colectiva que ha tenido éste?
  • Por otra parte, ahora sabemos que ese patio de recreo existe porque no se pudo llevar a cabo, en su momento, el proyecto de José Mª Basterra (1905-07) debido a que ese solar estaba parcialmente ocupado por el caserío Aristi, de manera que  el lugar existe tal como lo conocemos hoy por la existencia de un antiguo caserío. Así, debe entenderse ese “vacío urbano” como la pervivencia (única en el Ensanche) de un hecho referido a la historia de la Anteiglesia de Abando, el caserío Aristi, que ha llegado hasta hoy. Una raíz de la Bizkaia rural se hace presente, de pronto, en el corazón de la urbe moderna; no importa que aquel caserío desapareciese hace décadas, pues como escribe Enrique Vila Matas en su última novela, la “energía de la ausencia” es a veces tan fuerte como la presencia misma del objeto desaparecido.

Valor simbólico cultural

En lo concerniente al valor simbólico-cultural del jardín de esparcimiento del Colegio-Escuela de Magisterio Begoñako Andra Mari.

  • El bombardeo del 25 de septiembre de 1936 fue la primera acción de bombardeo de terror tal y como lo anunció días antes el general Mola, una combinación de bombardeos indiscriminados y contra objetivos que consideraban estratégicos. El área del colegio de Carmelitas y Colegio Calasancio era un área reclutamiento para su incorporación al ejército republicano y posteriormente fue cuartel de Euzko Gudarostea.

    Los daños causados por el bombardeo no debieron ser pocos en el colegio de las Carmelitas, sino muchos y graves porque Emiliano Amann realizó su solicitud de intervención en agosto de 1938 y no dio por terminadas las obras de reconstrucción hasta mayo de 1941; casi tres años que revelan la amplitud de los deterioros.

    Por tanto, se trata de un espacio significativo de resistencia democrática y organización frente a los ataques del ejército sublevado y países aliados que aportaron la aviación. Es la primera vez que en suelo europeo se utilizaban bombardeos de terror contra la población civil. 
  • La prensa de la época estaba bajo censura y trató de minimizar los daños y victimas que provocaban los bombardeos para evitar la desmoralización y el terror, objetivos últimos buscados por los bombardeos.
    En consecuencia, no puede tomarse la prensa por exclusiva fuente de documentación.
  • No hay en Bilbao un lugar de memoria de los bombardeos de terror contra los civiles. Las bombas no distinguían y también provocaron la muerte de personas favorables a los golpistas y a los aviadores que bombardeaban, como consta en las solicitudes de pensión de viudas/os en el ayuntamiento franquista de Bilbao.

    Evidentemente perviven otros edificios bombardeados, pero su reconstrucción y habilitación como viviendas o para el desarrollo de otras actividades no hace posible en la actualidad convertirlos en lugares de memoria. Sin embargo, en el caso que nos ocupa, el área de esparcimiento de la Escuela de Magisterio de la Diócesis de Bilbao, estamos a tiempo de convertirlo en un paisaje cultural y de esparcimiento al tiempo que lugar de la memoria.
  • La existencia de este espacio de recreo que también se convirtió en jardín, con 2 palmeras y algunos árboles, convertido en la actualidad en un suelo de asfalto. Ello no impide que se pueda realizar una intervención de bajo coste para recuperar la fisionomía propia de un jardín y paisaje cultural.
  • El 23% de los refugios de Bilbao eran escuelas-colegios. Adjuntamos un mapa de los refugios de Bilbao elaborado por Tania González Cantera titulado Bilbao bajo las bombas: Análisis espacial de los refugios antiaéreos de la ciudad en época republicana (1936-1937), Universitat de Barcelona, 2017, figura 3). Este mapa refleja 269 refugios y como se puede evidenciar su densidad y concentración es sobresaliente en el área de protección que solicitamos.

    Los refugios son espacios construidos por las víctimas de los bombardeos para salvaguarda de sus vidas y constituyen un elemento social ineludible en la memoria social contemporánea de la ciudad. A nadie se le escapa que se trata de una memoria oculta durante 40 años de dictadura e ignorado durante 40 años de democracia. Pero aún estamos a tiempo. Un Gobierno vasco con sensibilidad y atención a las víctimas de la violencia, heredero del Gobierno vasco que impulsaba la construcción de los refugios antiaéreos, aunque sea al cabo de más de 80 años, debiera personificar su protagonismo y reconocer la deuda histórica.

    En este momento hemos llegado a historiar e identificar un espacio común libre de edificación al que se le pudiera atribuir el carácter de paisaje cultural para la difusión de los valores democráticos y de la convivencia.
    • El compromiso democrático del Gobierno vasco debiera servir para garantizar la preservación de un lugar simbólico de la resistencia democrática una acción que todos los países europeos la han desarrollado en tanto que Estados democráticos construidos sobre los fundamentos y valores antifascistas. 
    • Máxime cuando en Bilbao, tan castigada por las bombas fascistas, no existe ningún lugar ni placa ni monumento ni nada que recuerde a los bilbaínos y bilbaínas específicamente victimizadas por aquellas acciones bélicas.
Figura 3: Refugios en el área de Bilbao y su entorno, según Tania González Carrera (2017).

En consecuencia, el espacio del Colegio es, en este momento, un lugar simbólico de la resistencia democrática, un paisaje cultural imposible de construirse en otro lugar de la colmatada densidad urbana de Bilbao.

Quedamos a la espera de que el Departamento Cultura del Gobierno Vasco considere nuestro recurso.

Seguimos investigando: ¡colabora!

Aunque ya hemos presentado el recurso seguimos investigando sobre este lugar. Haznos llegar tus fotos o ayúdanos a ponernos en contacto con quien pueda tener documentación o recuerdos: 

Hemos iniciado un archivo colaborativo en el que ir organizando toda la información que vamos obteniendo. Como todo archivo histórico, está incompleto, ayúdanos a merjorarlo.

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