Demoler es incompatible con ventilar

Por la defensa de la salud de los niños y vecindario

En octubre el gobierno municipal de Bilbao votó en el pleno contra la propuesta de la AMPA Cervantes que proponía posponer las obras de demolición que el Obispado quiere realizar frente a nuestra escuela. Consideramos que dada la actual situación de emergencia sanitaria, el ruido y polvo del derribo harían imposible la correcta ventilación de las aulas y, por tanto, aumentaría el riesgo de contagio de COVID-19.

Dos días antes del pleno, gracias a las alegaciones de las familias del Cervantes, el ayuntamiento requirió a la constructora Murias-Urbas que el preceptivo estudio de impacto acústico incluyera medidas correctoras para compatibilizar el derribo con la obligada ventilación durante la pandemia. Sin embargo, creemos que no es posible corregir con medidas paliativas el impacto de la demolición en unas aulas con las ventanas necesariamente abiertas a 12 metros de las obras. La única solución posible es exigir que las obras no coincidan con el curso escolar. 

A dos manzanas de allí, el conflicto por las interminables obras del edificio de la Fiscalía nos adelanta un futuro que queremos evitar. Los vecinos han emprendido acciones legales por la inacción municipal ante la superación de los niveles de ruido permitidos, en una excavación que ha durado 3 años. Tras la demolición, el obispado pretende realizar una excavación igual, y su parcela es 5 veces la de la Fiscalía en el mismo tipo de terreno rocoso.

El concejal de urbanismo, Asier Abaunza, usó como excusa que se han realizado muchas obras en colegios o cerca de ellos ¡obvio! El único ejemplo que puso de obras ejecutadas durante la emergencia sanitaria fue el del colegio Alemán, cuyas obras empezaron antes de la pandemia y que en ningún caso entorpecen la correcta ventilación. 

El Ayuntamiento y el Gobierno Vasco pueden hacer mucho más si verdaderamente les preocupa la salud de la comunidad escolar y el vecindario. Mientras tanto, el silencio de los implicados en esta operación inmobiliaria, Obispado, Murias-Urbas y Mutualia, es atronador.


Este texto apareció en la sección de cartas de El Correo el 2 de diciembre de 2020.

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