Conversando con las palmeras, como cada jueves

Hoy, como cada jueves, estaremos haciéndonos fotos con las palmeras. Como excepción, el día de hoy solamente estaremos por la tarde a las 19.00h, porque habitualmente también estamos a las 12.00h.

Os compartimos esta conversación que tuvo Cristina:

Conversando con las palmeras

Jueves, comienza agosto y acabo de recoger las fotos. ¿Cómo va la cosa?, me preguntan en la tienda. Bien, ahí siguen las palmeras, no han tirado el edificio, explico. Sería una pena. Sí, una pena y un pecado. Me despido pensando en todo lo que sería y deseando que no llegue a ser. Imperdonable.

Estoy sentada en una terraza de mi barrio, sirimiri, se agradece. Aún no son las doce. Una a una, repaso las imágenes que traigo conmigo. Que no se mojen, apuro el café y escruto la superficie de la mesa. Qué de pájaros suenan. Entonces, como si fuesen naipes de una baraja, las voy colocando sobre el tablero. Me miran, y de nuevo conversamos.

—¿Eres del barrio?
—No, bueno, sí, mis hermanos y yo estudiamos en el Cervantes. Ahora solo vive mi ama. ¡Qué horror! No me puedo creer que lo quieran tirar.
—Ya, están locos.
—No, locos no. Esto es un pelotazo como Dios manda.
—Yo prefiero que no se me vea la cara, ¿me sujetas el bolso?
—Te dejo el teléfono, ¿me la mandas por WhatsApp?
—Mira, allí había eucaliptos, cuando no nos veían cogíamos ramas enteras, para hacer vahos.
—Pero si te pillaban…
—Era de monjas, ¿no?
—De las Carmelitas, el colegio Santa Teresa.
—Nos llamaban las cocos, los chicos de Escolapios nos pusieron ese mote, por las palmeras…
—Yo hice la comunión ahí, con un compañero.
—Pero si era un colegio de niñas…
—Es que estuve malo y las monjas me dijeron que con las chicas. Qué bien te trataban, me daban bocadillos.
—Oye, ¿dónde puedo conseguir una pancarta de esas?
—Las han hecho a mano, en el colegio, menudo curro.
—Yo, si vienen a tirarlas, me ato como Tita Cervera.
—Ya te digo que tienen más de cien años. Mira, mi abuela tiene noventa y dos y se acuerda perfectamente. El próximo jueves te traigo una foto.
—Dicen que no las talan, que se las van a llevar a no sé dónde.
—A un cementerio.
—Y estos son los que están en contra de la eutanasia.
—¿Pero no pueden hacer otra cosa? No sé, hoy en día no puede ser tan complicado. Qué pena me dio lo de San Mamés. Y ahora esto…
—Que no, que el obispo no lo va a permitir. La culpa es del Ayuntamiento, o de la clínica esa.
—¿Y Murias? Por lo que he leído, hay mucho tomate.
—¿Conoces el blog Arquilectura? Ahí tienes todo, información de primera mano. Yo no sabía, lo bombardearon al empezar la guerra.
—Un lugar para la memoria, qué buena idea.
—A mí, lo que me han contado es que la Iglesia quiere centralizar aquí todo, los archivos, todo.
—A ver si no se pierden por el camino…
—Y que no hay nada que hacer porque Mutualia ha debido comprar la mitad, qué digo, más de la mitad.
—También tiene dos palmeras, ¿no?
—Qué va, si está al lado del Eroski, ahí no hay palmeras que yo sepa.
—¡Joder, pues que se queden donde están!
—Miedo me da el ruido de las ambulancias.
—Miedo es que hagan un parque y se llene de moros. Y de borrachos. Por mí, que lo tiren todo, fuera.
—¿Sabías que las palmeras son invasoras?
—Botellón, ¿tú te imaginas?
—El barrio se está poniendo… Esto parece Notting Hill.
—Mejor con el pelo suelto. Me recuerda a Washington, las casas, mucho.
—Bilbao es más verde.
—Pero vivo en Miami, soy profesora de la universidad, jubilada, claro. ¿Nos hacemos un selfie? Esto me interesa, Abando habitable, saco una foto.
—Este alcalde solo piensa en el turismo. Si viviese en este barrio, ya te digo yo que ni lo tocan. Te lo digo yo que sé cómo funciona esto.
—Mi casa está justo ahí. Acabo de volver y mira lo que me encuentro. Qué depresión me está entrando, si es de los pocos espacios abiertos que quedan, el único, ¿no?
—El otro día salió una lista de los parques que quieren hacer. Y aquí lo contrario.
—Mira, es de traca, en El Correo, ¿lo visteis? Una noticia explicando lo nuestro y en la columna de al lado hablando de cuatro palmeras que han trasplantado.
—Se piensan que la gente es idiota.
—Encima eran enanas, a poco que te fijases en la foto…
—¿Estáis siguiendo el blog del Paseante? En Deia, menuda caña, esta mañana creo que me he cruzado con él, por el sombrero, era él seguro.
—Mejor le pongo las palmeras a ella. Su hermano ha jugado muchas veces en el patio, qué de coches hay ahora.
—Ese ruido es por la cata que están haciendo.
—Pero han dicho que el curso lo empiezan aquí. No sé, yo creo que al final no lo tiran, ya verás como no.
—Hoy por lo menos no hace tanto calor, ¿oyes los pájaros?
—¡Ay las palmeras! ¿Qué pensaran?

¡Mil gracias por vuestras palabras!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *