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Efemérides de Bilbao

Relato de ficción sobre un hipotético final feliz para el patio y las palmeras del Colegio de las Carmelitas (edificio de la escuela de Magisterio BAM).

En el año 1300 Don Diego López de Haro expide la Carta Puebla de fundación de la Villa de Bilbao.

También un 15 de junio, 719 años después, en el año 2019, el Obispado de Bizkaia y el Ayuntamiento de Bilbao llegaron a un acuerdo para convertir en parque público la única parcela sin construir que quedaba en el barrio de Abando. El terreno en cuestión era propiedad de la Diócesis. El acuerdo no estuvo exento de problemática, pero ambas partes tenían la voluntad de dialogar.

Pocas semanas antes, en un discurso dirigido a empresarios y directivos, el Obispo había dicho:

“Lo más importante son las personas, no las estructuras, porque la Iglesia no es una Entidad lucrativa, el objeto de su labor es el cuidado de las personas y el bien común, que no es lo mismo que velar por el mejor interés” (Diario Deia, 17 de mayo de 2019). Este criterio sigue la regla de San Agustín: “La caridad, de la cual está escrito que no busca sus propios intereses, se entiende de este modo: Que antepone las cosas comunes a las propias, no las propias a las comunes” (R 5,2).

Con ese espíritu de colaboración, el entonces Alcalde de Bilbao, Don Juan María Aburto y el Obispo de la diócesis vizcaína, don Mario Iceta, llegaron a un acuerdo accediendo a los requerimientos de los vecinos del barrio y de la Asociación de Madres y Padres del Colegio Público Cervantes que, al igual que en la actualidad, se encuentra frente al patio de la Escuela de Magisterio de la Iglesia.

Gracias a ese acuerdo, hoy años después, las niñas y niños del Colegio Público del barrio y los vecinos de la zona disfrutan del “Jardín de las palmeras”, como se le conoce popularmente, ya que tiene dos ejemplares centenarios de esa especie arbórea que en 1937, durante la Guerra Civil, resultaron dañadas comoconsecuencia de la actuación bárbara de un grupo de soldados borrachos pertenecientes al ejército invasor. Afortunadamente sobrevivieron y hoy todavía podemos disfrutar de su majestuosidad.

Naia Arrobi tenía ocho años cuando se inauguró el parque. Recuerda que asistieron, además del Obispo, el Alcalde, varios miembros de la Corporación Municipal y del obispado, muchos vecinos y todas las niñas y niños del Colegio Cervantes al que Naia asistía desde los dos años. Cuenta que les dieron caramelos y soltaron globos. Se plantaron dos robles que eran “hijos” del árbol de Gernika. Uno lo plantó el Obispo y el otro el Alcalde.

Ahora, a sus 58 años, Naia acompaña a su aita a sentarse a la sombra de uno de los robles, en el mismo banco en el que se sentaba también su ama antes de fallecer hace unos años. Los hijos de Naia y su marido Peio disfrutaban de los columpios del “Jardín de las palmeras” todos los días al salir del colegio. Ahora serán sus nietos los que disfruten de este oasis en medio de tanto cemento.

Jon Izeta

Bilbao, 15 de junio de 2069

 

 

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