Dios aprieta, pero no desagua

A primeros de mes volvimos a solicitar al Ayuntamiento que interviniera en la parcela del Obispado y Mutualia. Su abandono ha provocado la caída de la valla, la aparición de ratas en el entorno y la plaga de mosquitos desde principios de año.

El estado de dejación por parte del Obispado continúa y el Ayuntamiento mira para otro lado. Los hechos ponen de manifiesto que las multas y la lentitud en imponerlas (3 en 5 meses) no son la solución. Las zanjas llenas de agua, origen de la plaga de mosquitos, siguen ahí. La valla ilegal no ha sido sustituida. El deterioro del entorno continúa agravándose. El Obispado sigue impúnemente ocupando espacio público que es de todos.

Han pasado 5 meses desde la primera multa y 9 desde que se declaró la caducidad oficial de la licencia de construcción. Pronto habrá transcurrido un año; sin embargo, a nadie se le cae la cara de vergüenza: al Obispado, por el incumplimiento de las resoluciones municipales a pesar de conocer los efectos negativos que para el barrio supone su total dejadez; al Ayuntamiento, por pretender que pone medidas efectivas, sin que en el fondo esté haciendo nada efectivo para terminar con esta situación; y a Mutualia, por cómplice necesario en todo este despropósito que rodea al agujero en nuestro barrio de Abando.

Por si todo esto fuera poco, el Obispado nunca llegó a pagar la licencia de las obras. ¿A qué espera el Ayuntamiento para hacer cumplir la ley de forma efectiva?

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