Temeridad obispal y dejación de funciones municipal

La caída el viernes de la valla de obra del proyecto de Obispado y Mutualia en Bilbao y la necesaria intervención de los bomberos ponen de manifiesto la temeridad con la que actúa el Obispado, un riesgo objetivo para la seguridad y una respuesta insuficiente para evitarlo del Ayuntamiento de Bilbao. Exigimos al Consistorio que actúe subsidiariamente, en vez de permitir reconstruir la valla, que no se ajusta a las resoluciones vigentes.

Policía y bomberos intervienen en la  parcela. 23 de enero de 2026.
Policía y bomberos intervienen en la  parcela. 23 de enero de 2026.

El deficiente estado de la valla fue comunicado al Ayuntamiento el 19 de noviembre. El 25 de diciembre reiteramos las denuncias ante la existencia de un peligro inminente de caída con el riesgo para la seguridad de los peatones y, en particular, para los niños y niñas que juegan diariamente junto a la zona de juegos pegada a la valla frente al Colegio Cervantes. 

Solicitábamos que el Ayuntamiento actuara subsidiariamente retirando la valla para sustituirla por un cerramiento estable en los límites de la parcela y que dejara así de ocupar espacio público. Así lo exigen los requerimientos municipales dirigidos al Obispado de Bilbao desde el 8 de septiembre, después de que se declarara la caducidad de la licencia de obra para construir en ese solar un edificio de la diócesis de Bilbao y una clínica de Mutualia.

A pesar de la caída de la valla y la intervención de los bomberos para su retirada, el Ayuntamiento ha acordado con la propiedad la reconstrucción de la misma valla, en total contradicción con las resoluciones vigentes del propio consistorio, que exigen precisamente su eliminación. Es incomprensible que se autorice volver a poner una valla que las resoluciones obligan a retirar.

Por otro lado, como demuestra la situación actual de abandono de la parcela, las multas coercitivas impuestas al Obispado han resultado ineficaces para garantizar el cumplimiento de la legalidad y preservar la seguridad. Son sanciones ridículas de 600 euros frente a un pelotazo inmobiliario por el que la Diócesis se ha llevado 22,7 millones de euros que, además, no han sido abonadas. Por no pagar, el Obispado ni siquiera ha abonado, cuatro años después de que se concediera la licencia de obras, el más de medio millón de euros que debe de tasas municipales por dichas obras.

Además, el Obispado, por puro tacticismo administrativo para demorar los procesos, ha interpuesto recursos a cada resolución municipal, recursos que han sido desestimados en su totalidad. El ejercicio de ese derecho no puede traducirse, en la práctica, en la prolongación de situaciones objetivamente peligrosas para el vecindario.

La actuación municipal ha resultado ser insuficiente porque, pese a los requerimientos realizados desde el Área de Urbanismo, la inacción de la propiedad persiste sin que el Ayuntamiento haya hecho uso efectivo de su potestad de actuación subsidiaria. No se trata de una enmienda a la totalidad, pero, a la vista de la inacción obispal, Asier Abaunza, el concejal de urbanismo, no puede quedarse de brazos cruzados ante situaciones de riesgo como la vivida este viernes, 23 de enero, con una valla que colapsaba, pese a nuestra reiteradas denuncias.

Desde Abando Habitable exigimos al Ayuntamiento que actúe ya subsidiariamente, frente a la inacción de sus propietarios, Obispado y Mutualia.

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