Vacío

A: ¿Tú ves lo que yo estoy viendo?

B: Sí, claro, estamos a la misma altura.

A: Me parece increíble que se hayan llevado todo.

B: No, si te fijas queda alguna manzana. Y si no me equivoco, en el estante de abajo aún hay cebollas.

A: Cebollas, sí.

B: Son tan humanos.

A: Tienen miedo.

B: Por eso piensan mal.

A: Pero nosotras también tenemos miedo.

B: No es lo mismo, aunque yo hoy me siento muy sola. Cada vez hay menos gente en la calle.

A: Es lo que tienen que hacer, quedarse en sus casas.

B: ¿Tú crees que se acordarán de nosotras?

A: Eso seguro.

B: Si lo piensas un poco, lo mismo hasta nos viene bien.

A: ¿Lo que está pasando?

B: Sí y no.

A: No te entiendo.

B: No me refiero al virus, a la enfermedad física que provoca, pero sí a cómo puede influir en la manera de pensar a partir de ahora. Fíjate en el consumo depredador, ya ves cómo han dejado el súper…

A: Bueno, esto es un poco parecido, el vacío que podría generar este pelotazo, quiero decir.

B: Sin pensar en los demás.

A: Amasar y amasar.

B: Para dejar al barrio sin este espacio, sin nosotras.

A: Y al cole sin luz.

B: No, si al final voy a tener razón…

A: No queda otra que esperar.

B: Menos mal que estás tú.

A: Me has leído el pensamiento.

B: Normal, casi un siglo juntas…


La cita de los jueves queda pospuesta indefinidamente.
Mientras, quédate en casa y ayuda a contener la propagación del COVID-19.

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